martes, 20 de noviembre de 2012
20 de noviembre del 2012
En la vida hay momentos en los que la cuerda que sostiene nuestro camino se tambalea intentando hacer que caigas, echamos mano de nuestro equilibrio para mantener la compostura pero inevitablemente caemos. Viene así como el viento...te golpea y te deja con pié y medio fuera de la partida.
Y tal vez fui yo quien tiene la culpa de que el viento me haya golpeado, tal vez he tomado decisiones erróneas o he estado demasiado entregado.
La vida es esto ¿no? hoy vienen..Mañana se marchan juzgando lo que has hecho mal sin pensar en todo lo que has hecho bien.
Juzgan donde tienes que estar incluso lo que sentías o tienes que sentir y por ahí no debemos permitir que nos entre el viento. Ahí ya pongo yo mis barreras.
Es inútil pensar..Por más que pienses no vas a encontrar ni una sola razón lógica para que a veces pasen ciertas cosas, pero el único camino que nos queda es ser fuertes e intentar seguir sonriendo. A veces la vida nos sorprende por la espalda y tira hasta que se rompe la cuerda...
Ahora solo queda el consuelo de esperar a una mano que nos agarre fuerte para estar otra vez donde merecemos estar.
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