Esa sana impotencia de cuando quería y no podía. Pero que pronto me enseñaste a aprender...
Luchaba contra la furia de las más fuertes tormentas y siempre acababa naufragando. Pues me enseñaste que quizás lo mejor era formar parte de ellas, a ser el viento que las empuje hacia un horizonte lejos de ti, para que no te hagan daño, para que estén más cerca del sol que les quita el protagonismo.
Me empeñaba en apartar nubes de los días más oscuros para que los pájaros pudieran volar libres, sin miedo a la lluvia, pero siempre terminaba empapado. Pues llegaste tu y aprendí a ser un pájaro, a llevarte a un nido lejos de la lluvia y cubrirte con mis alas. Lejos de toda lágrima del cielo.
Cuando hay cosas que se escapan a mi control, están ahí siempre tus manos para encauzar el río por el buen camino. Cuando mi voz falla son tus palabras el corrector de mi poca sabiduría.
A veces ser un poco ignorantes es una buena forma de comprobar que la persona que tenemos al lado merece la pena.
Sin quererlo me has dado la lección más importante que te pueden dar sobre una persona..Me has enseñado a aprender a no dejarte ir..
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