domingo, 22 de abril de 2012

La vida y mi metafórica forma de verla...


Un mar lleno de tempestades y tormentas, olas que van desdibujando la claridad del agua moviéndose a la par del viento y formadas desde el más lejano horizonte. Aire sin control que va rompiendo el silencio y escribiendo la ruta de las gaviotas que sobrevuelan nuestro barco. Nuestra vida es como un barco en un mar furioso llamado " vida " y tenemos que aprender a ser capitanes de nuestra propia aventura. Las olas son las decisiones que nos marcan en el día a día, que nos golpean y nos obligan a tomar dos caminos, el de virar y buscar una ruta nueva o enfrentarnos a ellas. El viento son nuestros recuerdos y nuestros miedos que vienen volando de manera inerte, invisible...
Las tormentas son los baches que nos pone el día a día. Las gaviotas que nos acompañan en nuestra ruta son aquellas cosas que sobrevuelan nuestra mente, todo lo que tenemos por hacer y aun no hemos hecho. 
Y entre tanta penumbra el puerto, las metas donde queremos llegar. 
Seamos capitanes y afrontemos las olas de frente, poniendo nuestra alma a toda máquina sin miedo, pues si volcamos volveremos a salir a flote, alcemos la vela y dejemos que el viento y los recuerdos nos conduzcan a un camino nuevo, donde aprendamos de los errores cometidos y nos quedemos con lo bueno, con aquello que realmente tiene que perdurar. Agarremos bien el timón y afrontemos las tormentas que están por venir, cerremos la escotilla a todo lo que nos puede dañar y soltemos el ancla a aquellas cosas que nos hacen sonreír día a día. Hagamos en nuestra ruta todo aquello que queremos hacer y despejemos el cielo, que en el solamente reine la claridad, pues soy de los que piensa que por muy fuerte que sea la tormenta un barco bien tripulado siempre volverá a ver el sol, y entonces es ahí donde entra la parte más importante de todo navegante...El puerto, ahí donde queremos estar y donde podemos grabar en la arena de la orilla que hoy estamos aquí para hacer muchas cosas importantes y que por muy fuerte que sea la marea siempre vamos a tripular nuestra propia vida con dos cojones...sin miedos.  Y aquí sigo, de pié y dispuesto a navegar mil mares más.

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