Llega un miércoles por la tarde y ahí está ella, sonriendo frente a un parque y dispuesta a compartir sus cosas en un paseo que va dejando huellas que aun puedo ver cuando paso por allí. Después fue un domingo, la vi aparecer tras una puerta de cristal y ahí estaba ella...Sonriendo. Hoy martes ha sido la luz de la vela que iluminaba la mesa en ese acústico la que me ha mostrado su sonrisa, sus ojos.
Y ahora después de sincerarnos y de darnos las buenas noches me vuelvo a dar cuenta de que su sonrisa sigue ahí, incompleta, pero capaz de hacer feliz a un mundo entero.
Ahora escribiendo esto en mi Blog he cerrado los ojos y....ahí estaba ella inspirando cada palabra.
Te vas unos días y sin embargo seguirás aquí...Te espero.
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