domingo, 28 de octubre de 2012

Ni el propio mar...

Y la tormenta de pronto desata su fuerza, así de imprevisto..Las olas golpean fuertemente contra la estabilidad y nos hace luchar con fuerza y sangre fría. 
Te pone a prueba como la más dolorosa guerra al más valiente soldado, como la vida al ser humano..
Cuando parece que todo esta acabado nace la fuerza de voluntad, el sentido común y la sabiduría de aceptar las cosas como son y de enfrentarnos a ellas. Hay que ser astuto, moverse rápido, ser inteligente para saber donde estar y que hacer en el momento oportuno, pues remamos y remamos contra la tormenta más fuerte jamás vivida y el Mar se cansó de golpear nuestro estable barco...
La unión y la fuerza interior ganó la batalla, el barco siguió navegando puliendo los errores que lo llevaron a meterse en esas aguas, escogiendo otra ruta mejor.
Al día siguiente el Sol volvió a salir y todo volvió a la normalidad...El Mar sigue ahí pero ya no tiene fuerza para golpearnos de nuevo, ya no se atreve..pues somos capaces de salir de todo.
Un buen capitán nunca va a dejar que su barco se vaya a la deriva..

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